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‘Harka’: Crítica de cine | Cannes 2022

'Harka': Crítica de cine |  Cannes 2022

Su familia y amigos lo llamaban Basbous por su disposición alegre y sentido del humor. En las entrevistas post mortem, notarían cuánto le gustaba reír. Para el mundo, Basbous era Mohamed Bouazizi, un vendedor ambulante de 27 años cuya autoinmolación encendió un movimiento. La Revolución Jazmín de Túnez, parte de la histórica Primavera Árabe, nació del descontento económico, la frustración con la corrupción y la falta de oportunidades. Pasó el poder de la élite política al pueblo, inspirando a los tunecinos a arrebatar el control de sus destinos.

Sin embargo, el cambio es un proceso lento, y en los años posteriores a la muerte de Bouazizi, Túnez no mostró marcas significativas de diferencia. El desempleo se mantuvo alto. La gente todavía luchaba para llegar a fin de mes. Muchos se arriesgaron a morir para cruzar el Mediterráneo, en busca de oportunidades en otros lugares. HarkaLotoy El inteligente pero caprichoso debut narrativo de Nathan se desarrolla en este tumultuoso telón de fondo. La película, que se estrenó en la barra lateral de Un Certain Regard de Cannes, es una observación constante y discreta de la vida después de la Primavera Árabe.

Harka

La línea de fondo

Un impactante retrato de dignidad y desesperación.

Lugar de eventos: Festival de Cine de Cannes (Un Certain Regard)
Emitir: Adam Bessa, Najib Allagui, Ikbal Harbi, Salima Maatoug, Khaled Brahem
Director-guionista: Nathan

1 hora 30 minutos

Ali (Adam Bessa), un joven tunecino, representa la desesperación alquímica resultante de promesas incumplidas y sueños destrozados. Al comienzo de la película, lo vemos embotellando y organizando la gasolina de contrabando que vende para sobrevivir. La meticulosa secuencia (el director de fotografía es Maximilian Pittner) tiene como banda sonora la palpitante composición musical de Eli Keslzler. Una toma particularmente deslumbrante de Ali frente a una pared de concreto mientras enciende un cigarrillo con desánimo es difícil de quitar. Su suave espalda brilla con un azul casi iridiscente, anunciando HarkaTiene un humor arenoso y temperamental.

Ali vive una vida libre. Se pone en cuclillas en un sitio de construcción abandonado y en su mayoría se mantiene solo. Vende gasolina en el mismo lugar todos los días y ahorra lo que puede. Espera cruzar el Mediterráneo, encontrar trabajo y una vida diferente en Europa. Ocasionalmente, sale con su siempre intrigante amigo Omar (Najib Allagui).

Sin embargo, los sueños de Ali de escapar se marchitan cuando se entera de que su padre ha muerto. La noticia obliga al joven melancólico a regresar a casa, donde se queda para cuidar de sus hermanas menores Alyssa (Salima Maatoug) y Sarra (Ikbal Harbi). El espíritu de esa apertura acerada se escurre, reemplazado por uno más sentimental.

Sin embargo, ese cambio es breve. Harka da vueltas entre las convenciones de género: un minuto se siente como un thriller, al siguiente un drama desgarrador, otro un estudio psicológico. Cuando la combinación arriesgada funciona, ya veces no funciona, los resultados son emocionalmente potentes. Nathan está fascinado por la desesperación, el tipo que se arraiga en la mente y el alma. ¿Hasta dónde llegará una persona desesperada para sobrevivir? Esa es la pregunta esencial y emocionante que atraviesa Harka.

La desesperación de Ali genera una soledad dolorosa subrayada por su regreso a casa inicialmente sin gracia. Su tensa relación con su hermano Skander (Khaled Brahem) y las forzadas relaciones con sus hermanas dan a sus primeras interacciones un brillo superficial; esta es una familia de extraños unidos por obligación. Bessa interpreta acertadamente y con confianza el mal humor tímido de Ali con miradas penetrantes a lo lejos, pausas dramáticas, el labio fruncido ocasional y los hombros caídos.

Cuando Skander le dice a Ali que consiguió un nuevo trabajo como lavaplatos y mesero en la ciudad turística de Hammamet, Ali siente que su vida imaginaria se aleja cada vez más. Intenta conseguir trabajo en el antiguo lugar de trabajo de su padre, pero sus esfuerzos se ven frustrados en la primera entrevista. Entonces, Ali vuelve a vender gasolina. Le ruega al capo que lo ponga en trabajos más riesgosos, que pagan más que su circuito actual.

Nathan, cuya primera película fue el documental de 2013 Chicos de las 12 en punto, observa Ali con un ojo agudo y extrañamente distante. Ali se mueve por Túnez como un alma inquieta rondando una tumba. Parece invisible, sin esperanza, cualidades que sirven a los propósitos ideológicos más amplios y pesimistas de la película. Hubo momentos en los que anhelaba una comprensión más aguda de Ali como persona. Nathan ha escrito un guión que tiene como objetivo universalizar la historia de Ali, pero este intento hace que el personaje a veces se registre como demasiado vagamente dibujado.

Después de que Skander se va, Ali se convierte en el único cuidador de sus hermanas, y su relación con ellas, especialmente con Alyssa, evoluciona, lo que lo lleva a exigir más de su país. Sin embargo, no aprendemos tanto como podríamos sobre las dos mujeres. Sarra trabaja como limpiadora para una matriarca rica desconocida. Alyssa, la más pequeña, está en la escuela y ella guía Harka: Su voz abre la película y ocasionalmente regresa, dándonos una idea del nerviosismo y la psique torturada de Ali. El vínculo entre Ali y Alyssa se vuelve especialmente dulce; Nathan acentúa sus conversaciones con silencios reconfortantes, sonrisas y miradas de complicidad. Es en estos momentos, cuando Harka profundiza en las relaciones clave de la historia, que la película encuentra su equilibrio, equilibrando delicadamente la narrativa de un hombre y la de un sistema deshumanizante.

Harka se trata, en definitiva, de la dignidad y de la lucha por ejercerla. En un estado que abandona a la mayoría de su gente en favor de unos pocos elegidos, la dignidad se entrelaza con la supervivencia. Con cada obstáculo, Ali pierde más de su voluntad y de sí mismo; flota a través de su vida, sin saber dónde buscar ayuda o apoyo. Incluso con sus defectos, Harka es una historia oportuna que cobra nueva urgencia a medida que la evidencia de que los gobiernos le fallan a sus ciudadanos se vuelve más difícil de ignorar con cada día que pasa.



Fuente

Recopilado por Farandulero

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