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Música

La reggaestra

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La reggaestra

Producción Picaxe (etiqueta)

14 de mayo de 2021 (liberado)

4 días

Con la partida esta semana de otra figura clave en los inicios del reggae, Lee “Scratch” Perry, el círculo de creadores vivos se está volviendo muy pequeño. El género se fusionó a partir de sus precursores a mediados de los 60 en esa pequeña isla caribeña y para los 70, el ritmo se había extendido por todo el mundo. Las bandas de rock más grandes del mundo estaban imitando ese acento poco convencional y ese ritmo relajado. Los Stones, The Clash, Eric Clapton, Led Zeppelin, The Police, la lista sigue y sigue. La vibra era contagiosa.

El origen divino del reggae tal como lo conocemos es sin lugar a dudas The Wailers. El grupo jamaicano nació en 1963 y contó con las leyendas Bob Marley, Peter Tosh y Bunny Wailer, que lamentablemente se fue recientemente. El vocalista y percusionista que fue miembro de los Wailers desde el 63 hasta el 74 pasó a tener una larga y exitosa carrera en solitario ganando tres premios Grammy al Mejor Álbum de Reggae. Con su salud fallando en los últimos años, su banda buscó rendirle homenaje. El proyecto fue concebido antes de su fallecimiento con su banda Solomonic Reggaestra proporcionando el respaldo y el prometedor Picstitch llenando las tareas vocales. Desafortunadamente, Wailer no vería el lanzamiento de su álbum tributo dejando este mundo en marzo de este año. La Reggaestra ha lanzado este disco para honrar a un hombre que influyó en innumerables músicos y personas alegres de todo el mundo.

El álbum tiene abundantes himnos tranquilos, pasando del reggae purista al ska con infusión de cuernos. ‘Rock and Groove’, ‘Roots Man Skanking’ y ‘Ballroom Floor’ marcan la fiesta de baile ecuatorial. ‘Cool Runnings’ ofrece un head-bobber furtivo downtempo, el nombre elegido para el clásico de John Candy sobre bobsledders jamaicanos. ‘Don Dadda’ nos da vibraciones más despreocupadas, golpeando ese skank que bandas como UB-40 cogieron directo al banco.

Aunque todo se toma con un nivel considerable de frialdad, las melodías se vuelven serias de vez en cuando. ‘Conviction’ puede depender de esa misma isla poco convencional, pero las letras son 100% blues. Se lamentan de haberse machacado el culo toda su vida para terminar luchando con el largo brazo de la ley para mantener su sustento. ‘Ram Dancehall’ adquiere un tono amenazante explorando el oscuro y violento vientre de la isla que produce una música tan aparentemente feliz. El final de ‘The Reggaestra’ hace que Picstitch se haga a un lado para dejar que la banda brille por sí misma. El cuerno alegre golpea acentuando una melodía juguetona. Estos músicos han estado clavando estos ritmos durante décadas y fluye con la mayor facilidad.

Al mirar hacia atrás este año a estos pioneros que nos dejaron, celebramos su música y la forma en que su arte nos hizo ver el mundo de manera diferente. Mientras los europeos y norteamericanos lanzaban sus rabietas espasmódicas del rock ‘n’ roll en los años 60, los jamaiquinos improvisaban tranquilamente con su mantra zen. Este tributo a Bunny Wailer se hizo con amor, habilidad y reverencia. Una retrospectiva de una vida tremendamente influyente.

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